Ya desde el año 1896 se contempla la figura del comisario de convocatorias, tal y como reza el Acta de Refundación de la Cofradía, de donde se desprende que una de las actividades llevadas a cabo por nuestra Cofradía eran las Convocatorias Musicales. Según está reflejado en los libros de actas de la época, existían tres tipos de cofrades: los Cofrades Fundadores -en número de 33-, los Cofrades de Número -que esperaban su oportunidad para pasa al estatus de Cofrades Fundadores- y los Cofrades de Tarja -que solamente desfilaban en la procesión, sin voz ni voto-.

En aquellos momentos, dos grupos, al frente de los cuales iban los Comisarios de Convocatorias y Procesión de la época, acompañados de una Banda de Música y un grupo de Clarines y Tambores, visitaban casa por casa -de forma que en la actualidad sería tachada de clasista-, a los Cofrades Fundadores y a los Cofrades de Número, para convocarles a la procesión y anunciarles la inminente salida de nuestro Cristo del Perdón a las calles de Murcia. Al mismo tiempo, una de las misiones importantes de las Convocatorias Musicales era recoger el donativo que estos cofrades entregaban y que contribuía a paliar los gastos que ocasionaba la salida del cortejo procesional.

Con el paso del tiempo, y salvadas las diferencias de clases en el seno de la Cofradía, el aumento del número de cofrades propició que, de manera proporcional, los grupos de Convocatorias fuesen creciendo hasta alcanzar el número existente en la actualidad -seis-, pero manteniendo el mismo espíritu de anuncio y convocatoria de los originarios. Actualmente por motivos de crecimiento de la urbe y dispersión de los domicilios, es imposible visitar a todos y cada uno de los miembros que integran la Cofradía, tal y como sería el deseo de la Junta de Gobierno.

En la mañana del Domingo de Ramos, un nutrido grupo de personas -niños y mayores- se prepara desde muy tempranas horas parra llevar a cabo, año tras año, las tradicionales Convocatorias Musicales con las que nuestra Asociación Pasionaria inunda las calles de Murcia. La tranquila Plaza de San Antolín empieza a cobrar vida con la llegada de los nazarenos magentas y las diversas agrupaciones musicales que participan en esta actividad, y que aportan el matiz sonoro a la misma.

Paulatinamente, el bullicio va 'in crescendo', los nazarenos dialogan, los músicos afinan y preparan sus instrumentos, o simplemente, ambos se mezclan en el sanantolinero bar Guinea para tomar el matutino café que ayude a despertar el cuerpo y la mente.

Cuando en el reloj de la inconclusa torre de San Antolín marcan las 7:45 horas, tal y como se estipula en las vigentes constituciones, las inmensas puertas del templo se abren para que nuestro Excelso Titular, aún en su camarín, presida, con su serena majestuosidad, el solemne inicio de las Convocatorias Musicales bajo los sones del Himno Nacional y del Himno al Santísimo Cristo del Perdón, mientras los presentes le rinden veneración y culto, disponiéndose a realizar su cometido.

Una vez recuperado el recogimiento propio del templo, y tras el cierre de sus puertas, comienza el carácter alegre y colorista que impregnará las calles de nuestra ciudad durante toda la mañana del Domingo de Ramos. Una tras otra, las Agrupaciones Musicales interpretan un pasodoble, como preludio de las variadas piezas que, en cada visita, les serán ofrecidas a nuestros cofrades. Finalizadas las actuaciones, y una vez dispuestos y conformados los seis grupos de Convocatoria, cada uno de ellos parte a cubrir la zona de la capital que tiene asignada, con el encargo de visitar al mayor número posible de cofrades, para, siguiendo con la tradición, convocarles al Cortejo que llevará "El Perdón" a los corazones de todos y cada uno de los asistentes al mismo en la tarde-noche del Lunes Santo, y, a la vez recoger el donativo que de forma generosa y desprendida se les ofrece.

Año tras año, con renovada alegría y disposición de servicio a la Cofradía, los que conformamos los diversos grupos de Convocatoria intentamos llevar a cabo nuestro cometido. Los timbres del numeroso grupo de cofrades cuyos domicilios son visitados, van sonando, uno tras otro, durante el transcurso de la mañana, y detrás de su sonido nos encontramos con las más variopintas respuestas. Hay quien nos abre sus puertas con marcados signos de sueño -normalmente, los visitados a primera hora-; hay quien espera cada año la visita de la Cofradía -como si fuese la primera vez-; también algunos cofrades son sorprendidos por la llegada del grupo de Convocatoria -sobre todo, los recientemente inscritos-; pero, de entre todas las respuestas, existe una que propicia el mayor de los desánimos: cuando, tras la insistente llamada, se recibe 'la callada' por respuesta.

Como Comisario de Convocatorias me gustaría, humildemente, que estas líneas, en las que se pone de manifiesto el sentido de las Tradicionales Convocatorias Musicales y el sentir de los que participamos en ellas, sirvieran de punto de reflexión para todos aquellos cofrades que son visitados. Hagamos un esfuerzo para que la convocatoria que nuestro Cristo del Perdón nos hace durante todo el año, y en particular en la mañana del Domingo de Ramos, no caiga en saco roto, sino que germine en nuestros corazones con generosidad como semilla en terreno fecundo. Por eso, me gustaría concluir con la arenga que sirve de título a este artículo:

"¡ABRE TUS PUERTAS A LA LLAMADA DEL PERDÓN!"